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Octubre ha llegado a su fin y nada volvió a ser igual. El año enciende su colilla, se hace fuego, combustiona y hecha humo ¿Qué culpa tenemos de vivir el cambio de época?

Juntando las piezas de un rompecabezas estrellado por la humanidad. Con el cambio de siglo algunos pensaron que la historia había llegado a su fin, pero con la primavera sus dogmas volvieron a estallar. Las vueltas al son no cesan, mientras la ansiedad aumenta sobre un horizonte que parecía tener su epitafio escrito.

Se suponía que el futuro nunca volvería a ser tan incierto, pero las certezas que afirman el presente cuajaron sobre el barro y la diferencia las volvió a separar ¿En qué momento acostumbramos la vista y no fuimos capaces de soñar más allá?


El agua está agitada y al mirar nuestro reflejo la imagen se dispersa, la sociedad se
deconstruye y la nueva era se levanta sobre los símbolos que se rebelaron sobre la
desigualdad.
Bajo esta escena Valparaíso se detiene, al menos para nuestro encuentro que se toma un
tiempo para reflexionar que sin querer en estos días, de alguna manera construimos la
memoria de un octubre dificil de dejar atrás.

Cable a tierra

La tinta se impregna en el papel y se vuelve imagen. El trabajo concluye su primera etapa y se prepara para el público. Revistas, serigrafías y gigantografías se suman al paisaje de un Valparaíso “reb(v)elado”, insumiso, caótico.

La ciudad grita. El estallido bajó exigiendo democracia y su eco se quedó en las murallas. La imagen se vuelve símbolo y se transforma en discurso. La masa se descubre y la resignifica. Bajo este ejercicio los días han escurrido y la experiencia se ha hecho carne. Los tabloides ingresan a la máquina y salen con forma de memoria, también de testimonio y finalmente de acción.

En este proceso todo se vuelve uno, como un punto de encuentro en medio de un tifón que revuelve las aguas y nos arrastra hacia el centro. El aquí y el ahora se transforma en pasado y futuro, mientras la realidad nos restringe las excusas para su evasión, pues nadie queda indiferente frente a todo lo que está ocurriendo.

De esta forma este encuentro comienza a preparar lentamente su fin con la esperanza de reanudar el ciclo a través de la fotografía, en la magia que nos brinda la imagen cada vez que es observada, en ese espacio donde vuelve nuevamente a ser acción, revolviendo desde adentro la chispa de estos días de revolución.

Vicente Covarrubias
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Algo nos sucede con el papel impreso. ¿Cómo describir esa sensación? Lo análogo de alguna manera representa una urgencia, una declaración de principios, una realidad. Evidencia. La fotografía rev(b)elada, el afiche o pancarta hechos a mano, o en serigrafía. Tocar estos objetos, pegarlos en la calle, en tu casa, cargarlos contigo y hacerlos objeto es crear un vínculo.

En las alturas

Arriba de los cerros, donde termina la ciudad, Valparaíso se contempla desde el aire, como si estuvieses flotando junto a las casas que se anclan en la tierra mirando hacia el mar.

Acá la identidad porteña es esfuerzo. Abandono por parte del Estado, que vende a los cerros como destino turístico, mientras la pobreza se encumbra en las quebradas haciendo equilibrio para enfrentar las adversidades cotidianas de una toma de terreno.

Tan solo desde 2011, los campamentos y las tomas ilegales de terreno han crecido un 48% a lo largo del país, igualando las cifras de 1985, arrastrando a 40.541 familias a vivir bajo esta situación.

Con estos datos sobre la mesa, las razones detrás del estallido social se hacen evidentes.

Ya han pasado once días desde que el cerro se vino abajo con rabia y espontaneidad. Mientras tanto, el gobierno responde con sus fusiles de asalto y botas de la infantería de marina.

Desde entonces, las protestas han continuado todos los días en el plan, pero en las quebradas la gente se replegó: las cacerolas se escuchan y los pobladores están atentos a lo que ocurre en todo el país, mientras vuelven a sus trabajos a medio motor.

Pese al desgaste, la movilización social sigue siendo el tema obligado en todos los espacios. A través de las redes se comparten las actividades del día y el llamado es a participar de asambleas locales, cabildos autoconvocados que recogen las reflexiones de los pobladores durante estos días de terremoto social.

Respondiendo a ese llamado es que 40 vecinas y vecinos, pertenecientes a tres tomas de terreno diferentes, se reunieron en las alturas de la ciudad. Llegaron hasta la sede vecinal para discutir la pauta que bajó hacia los barrios la Mesa de Unidad Social, que agrupa a más de 100 organizaciones, entre ellas multi sindicales como la CUT y otras como el movimiento No + AFP.

Sobre el radier, una de las dirigentes del sector abrió la asamblea. La gran mayoría no entendía muy bien cómo organizar un cabildo, pero rápidamente comenzaron a compartirse las preguntas para la discusión a través de WhatsApp.

“Es impresionante, no se cuánto dure esto, pero es la primera reunión en muchos años en la que participamos tantos”, declaró un poblador histórico de la zona.

Antes de comenzar la discusión, pidió la palabra Milca Galea, madre de un chico brutalmente golpeado durante los primeros días de protesta.

Estoy acá para entregarles mi testimonio y para ofrecer el apoyo del Observatorio de Derechos Humanos porque lo que me ocurrió fue terrible, mi hijo estuvo preso durante ocho horas, en las que lo torturaron a él y a mí también, angustiada por no saber lo que le estaba pasando”, se desahogo entre lágrimas.

Las primeras palabras de la reunión giraron en torno a la seguridad. Ahí fue que Milca relató su historia: durante el primer día de protestas, su hijo de 20 años fue detenido por Carabineros, lo trasladaron hasta la Segunda Comisaría de Valparaíso y allí, según su relato, fue golpeado en la cabeza y en todo su cuerpo.

Las heridas y los moretones aún los mantiene, su caso lo tomó el Observatorio y sus abogadas interpusieron un recurso de amparo ante la Corte de Apelaciones de Valparaíso. “Ahora, en este contexto, me ha hecho mucho sentido eso de que sobramos, porque para ellos somos invisibles y no les importamos, por eso tenemos que cuidarnos en conjunto”, afirmó Milca ante la asamblea. Las vecinas le respondieron con cariño y coordinaron una actividad en conjunto con el Observatorio y otras organizaciones culturales. En seguida, comenzó la discusión.

¿Cuál es el origen del conflicto actual?¿Cómo se puede avanzar en una mayor justicia social en esta coyuntura?¿Se necesita una Asamblea Constituyente para transformar Chile?¿Existen demandas prioritarias para la ciudadanía?¿Qué acciones pueden realizar las organizaciones sociales para alcanzar sus objetivos? Respondieron los vecinos. La asamblea se dividió en tres y cerró con una plenaria en la que cada grupo presentó sus conclusiones en cada una de las preguntas, mientras una mujer anotaba en un papelógrafo el consenso alcanzado, para luego mandarlo al correo de la Mesa de Unidad Social.

Lo más relevante para la comunidad fue la oportunidad de encontrarse, palabra tras palabra los asistentes insistían en no perder la articulación. El segundo lugar del ranking fue para la Asamblea Constituyente.

Una vez concluida la discusión la comunidad acordó elaborar un fanzine. Se formó una comisión para continuar con el espacio y potenciar una feria de actividades, ventas e intercambios que quedó fijada para el día domingo.

Lentamente cada uno de los vecinos se comenzó a despedir, por las quebradas y los caminos internos los asistentes se perdieron entre la noche, acompañados por las ráfagas de viento que solo se sienten en la altura.

El ritmo de la calle

12 días de movilización , cuarto día de encuentro. Se siente tanto en cuerpo como en la ciudad.

Es el territorio el que vibra y nos remece. La fotografía, el autor y los protagonistas se comienzan a mezclar, mientras cada uno intenta encontrar un punto de partida desde donde crear.

Lo curioso, y al mismo tiempo lo complejo, es que nos encontramos en medio del parto de una gran creación, un escenario lleno de estímulos que cambia segundo a segundo.

Es tiempo de claroscuros que se disputan el equilibrio en la dimensión individual y colectiva. De ahí brotan las dudas, los sentimientos y las ganas de expresar.

Así, la foto se va nutriendo de la experiencia, fijando un vinculo entre sus protagonistas que hacen memoria y al mismo tiempo resistencia, bajo un paraguas en que las narraciones se cruzan y los discursos se multiplican, permitiendo que la imagen se convierta en acción.

Mientras bajo la escalera por Cumming hacia Anibal Pinto, escucho que desde una esquina viene un canto:
DE NORTE A SUR

En la otra

DE ESTE A OESTE
grita otro vecino

Y TODOS JUNTOS:
DAREMOS LA PELEA, CUESTE LO QUE CUESTE.

Tránsito

Despertar prender la radio el Instagram los grupos de WhatsApp que cómo estás que mira hoy día hay marcha mira anoche hubo represión, ah y qué pasó hoy día, con qué nos sorprenderán estos milicos. ¿Será seguro salir a la calle? No lo sé – un día sí y otro no, en algunas calles sí en algunas no. Hasta cuándo va a durar este estado de vida suspendido como un tendedero un cordel una pita que se extiende de ventana a ventana de extremo a extremo, intentando sostener la ropa tendida, intentando sostener la democracia que qué va a hacer ahora que está en crisis. ¿O siempre lo estuvo? Es normal quebrarse y llorar en estos días todos lo hacen. Prendes la tele o pasas por la calle y vas a querer vomitar por la lacrimógena y llorar por el dolor de tener un país tan roto pero tan valiente al mismo tiempo. Toma un limón, bicarbonato con sal y tu cacerola. Y la cámara, ah sí la cámara. Baja al plan, en los cerros todo es paz pero en el centro es tierra de nadie y las barricadas tienen esta cosa apocalíptica que se transforma en cotidiana y ya qué es real y qué es montaje, mejor voy a la marcha y lo veo con mis propios ojos, pero mañana no – mañana hay que descansar el alma, ¿se puede estar en tensión y descansar el alma?

ESTO NO ACABA

Desde los cerros bajaron, de Viña se vinieron a través de toda la costa; por todos lados llegaron. El puerto despertó. Valparaíso fue el punto de encuentro y más de 100 mil personas, identidades y universos repletaron el plan, un mar de la diversidad, entre diferentes que se hicieron iguales para reclamar lo común: la dignidad y la soberanía de sus vidas.

¿Por qué llegaron hasta aquí?Porque no nos queda nada, nos quitaron todo: la salud, el trabajo, la educación ¡El derecho de la vida! Si privatizaron hasta el agua”, contestó desde la vereda un caballero, después de preguntar donde se publicaría su retrato, porque en esta marcha todos quisieron su foto, quizás como testimonio o como una declaración de principios, lo cierto es que la imagen se volvió praxis para romper con la homogeneización.


Estamos hablando de millones de fotos e historias, cada una como un punto de vista, un mundo dentro de otro, capaz de esparcirse, traspasando cordilleras y océanos a través de un lenguaje común, una narrativa al alcance de cualquier idioma. Así, la comunicación se democratizó y el monopolio de la información se hizo líquido en este mar de mensajes

De esta forma la luz se transformó en imagen y cada una de ellas articuló, por primera vez en mucho tiempo, un discurso común, reconstruyendo la red desde las grietas, volviendo a juntar los puntos del telar, para abrigarnos de la soledad y el consumo, de las deudas y la angustia, bajo la decisión autónoma de recuperar el tiempo perdido, consagrando el derecho a disfrutar de esta instancia fugaz, en el aquí y el ahora.

26.10.19

Al ver las imágenes de Valparaíso en la tele daba la impresión de una ciudad sitiada, pero cuando el bus bajó hacia el plan y enfiló por Avenida Argentina, las calles se veían más tranquilas que de costumbre. Un panorama extraño, casi como jugando con la incertidumbre de quién es foráneo y no comprende la vida y sus formas de relacionarse entre los cerros.

Al bajar del bus, en pleno rodoviario, el escenario cambió de golpe: un olor intenso a lacrimógena se encarga de dar la bienvenida. Parecía estar impregnado en el suelo, en las paredes, en la gente. De frente estaba el Congreso, imponente, pero solitario, una imagen triste, cuando el centro de la democracia se concentra en las calles y los barrios, el coloso que alberga nuestro parlamento se ve inútil, incapaz de recibir al pueblo.

Por Pedro Montt las micros casi no pasaban, el comercio ambulante funcionaba a medias y el resto de los locales establecidos permanecía cerrado, de pronto se sintieron cacerolas, gritos y silbidos, miles de manifestantes copando ambas calzadas con lienzos y pancartas en contra de los abusos y el estado de emergencia, que hoy da un pie atrás levantando el toque de queda.

Las autoridades intentan normalizar la ciudad, pero nadie sabe bien qué va a suceder, la incertidumbre mira hacia las poblaciones en la altura y en la vereda las conversaciones indican que todo puede ocurrir.

#NOESTAMOSENGUERRA FIFV – ACCIÓN E IMAGEN

Queridxs fotógrafas y fotógrafos,

Han sido días complejos, ustedes lo saben y lo han vivido. Juntos sentimos, que no han sido fáciles para nadie, independiente de la aproximación al conflicto socio-político que hoy está instalado en nuestros barrios, ciudades o regiones.

Desde el viernes pasado hemos estado dialogando de manera continua sobre qué hacer con este XºFestival, que sabemos que tenía invitados viajando de diversas latitudes e inauguraciones de exposiciones programadas. No es una decisión fácil; pues como equipo también convivimos con las contradicciones y confusiones propias del momento. Es difícil pensar con claridad mientras el sonido de la ciudad se cuela por nuestras ventanas.

En nuestro caso una de las grandes dicotomías que se presenta en el ejercicio de creación-pragmatismo es el de poder dilucidar, con las mejores herramientas posibles, qué hacer frente a la urgencia de nuestros tiempos: ¿Continuar igual, detenerse o reenfocar?

Optamos por lo último.

El aire es denso, no festivo, lo sabemos. Dando pie a estar encerrados o abstraídos de la realidad, en el contexto de un proceso formativo o expositivo, pero eso no logra mermar nuestro profundo deseo de que el AQUÍ Y ALLÁ se transforme en un AQUÍ Y AHORA; y que desde nuestro oficio podamos reinventar, una vez más, el dispositivo vertiginoso que año a año nos hemos impuesto como equipo y transmitido a nuestros invitados.

El día de hoy, nuestra oficina se vio colmada de nacionales y extranjeros, que fueron los primeros en arribar a la ciudad, y junto a ellos pudimos abrir la conversación y plantear nuestras dudas, temores e inquietudes. Fue un gran ejercicio. Pudimos validar y transformar nuestras ideas, amplificar los alcances y desafiar la contingencia.

Les contamos que queremos seguir adelante, pero ductibilizando el ejercicio del vértigo, nuestros motivos artísticos nos imponen la obligación de no cerrarle la mirada al contexto social actual. Este año es distinto, pues no podemos hacer lo que hemos realizado siempre.

No habrá inauguraciones de exposiciones ni cócteles de bienvenida. Los visionados de portafolios y los diálogos fotográficos no tienen cabida en la realidad actual, por lo que quedan suspendidos. Por otro lado, nuestros invitados internacionales, ya han llegado y los últimos vienen en camino, los vamos a aprovechar. La invitación es la siguiente:

NO HAY UN FIFV. HAY UN FIFV – ACCIÓN E IMAGEN.

Este sábado 26 tendremos nuestra primera reunión/encuentro, una jornada de inducción y seguridad en la ciudad; bienvenida a lxs fotografxs y trabajo de mesa con los distintos equipos.
Desde el Domingo 27 al Miércoles 30, se desarrollará lo siguiente:
15:00 a 16:00 Diálogo/Encuentro con experiencias nacionales e internacionales
16:00 a 19:00 Producción de imágenes / Edición / Comunicación

El viernes 01, luego de una reflexión colectiva y levantamiento de conclusiones, clausuramos el festival entregando la revista a la ciudadanía en los espacios públicos que lo permitan.

Creemos que nuestra creación y nuestras imágenes son parte de nuestra lucha, y que no podemos ser indiferentes. Creemos que cohesionar a un equipo humano con el fin de producir, editar, comunicar, intervenir y reflexionar en torno a nuestra realidad inmediata, es lo que estamos llamados a hacer. Sabemos que el contexto no es sencillo, creemos firmemente que podemos diseñar un espacio seguro de trabajo en Balmaceda, pero también en los diversos cerros de la ciudad. Buscaremos contar con aliados legales en nuestro entorno con el fin de protegernos, pero no queremos perder la oportunidad de vivir juntos lo que está sucediendo y lo que sucederá.

Esto está cambiando minuto a minuto, hoy junto al equipo que somos 8, se sumaron 15 invitados-colaboradores más, y todos juntos diseñamos esta nueva propuesta, y seguro que podrá seguir mutando y adaptándose a la realidad y ustedes podrán formar parte de este cambio.

Quedamos atentos a sus respuestas, abrazos fraternos y queremos decirles fuerte y claro

NoEstamosEnGuerra. FIFV – Acción e Imagen

CHILE NO ESTÁ EN GUERRA

Equipo FIFV + Invitados en Valparaíso

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ESTE PROYECTO ES FINANCIADO GRACIAS A LOS APORTES DEL FONDO NACIONAL DE DESARROLLO CULTURAL Y LAS ARTES, CONVOCATORIA 2019