Rayen Luna

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Girasol de luz. Fue madre sin buscarlo. En pocos meses se vio en medio de la maternidad, dada vuelta, no de cabeza, sino con las tripas hacia afuera, expuesta, sensible. La cotidianidad de atender a quien depende totalmente de ti, la soledad, el ensimismamiento, el desencuentro-encuentro con un yo metamorfociado por el maternar, la hicieron buscar espacios de relación con el afuera desencontrado.
Una de las herramientas que sintió tener a la mano fue la fotografía. Insegura, a bastonazos de ciego, fue volviendo sobre el oficio, tanteando, reapropiándose de la cámara, ensayando tomas, modos de componer, con ojos y sensibilidad reestrenada, mirando la luz, mirando su casa, mirando a su hijo.

 

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